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Introduccón
Juan Calvino fue un teólogo y filósofo francés, considerado como uno de los autores y gestores de la Reforma protestante.
Tuvimos la oportunidad de participar en la celebración del Jubileo de Juan Calvino en Ginebra, Suiza, recordando ecuménicamente los 500 años de su nacimiento.
En esa ocasión, visitamos el Museo de la Reforma Protestante, dirigido por nuestra entrañable amiga Dra. Isabelle Graesle.
En ese museo, se hizo una presentación especial, «24 horas en la vida de Calvino», donde con toda la tecnología moderna, pudimos apreciar a Juan Calvino, muy temprano en la mañana, releyendo las notas de su Institución de la Religión y levantándose de su cama. También apreciamos sus conversaciones con el Consistorio y el dialogo con una mujer, a la cual deseaban condenar Juan Calvino y los lideres que le acompañaban en el Concilio, por haber organizado un baile en su casa. La figura de la mujer aparecía defendiendo sus derechos a las expresiones lúdicas inocentes y plenas de gozo, que no minimizaban en modo alguno su fidelidad al evangelio y a la Iglesia a la cual pertenecía. Así que, lo que más nos llamó la atención en este breve recorrido por las «24 horas de la vida de Juan Calvino», fue que no se nos presentaba a Juan Calvino como el hombre perfecto, sino al contrario, como el reformador, estudioso, capaz y diligente, pero también, como todo ser humano, expuesto en su contexto histórico a cometer errores, y a luchar ardientemente por el perdón, la reconciliación y la pureza doctrinal que podía edificar la vida de los habitantes y la sociedad donde le correspondió vivir por la Gracia de Dios.
El Humanismo social de Juan Calvino
He querido enmarcar en este breve artículo la vida de este hombre, su vida y su legado concentrando nuestra reflexión en lo que André Biéler llamó: «el humanismo social de Juan Calvino».
Hay un texto bíblico que fue central en el humanismo de Juan Calvino y en sus comentarios de II Corintios 8:13–14:
«Sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad. Como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos». En su comentario del texto Juan Calvino dice: «Dios quiere que haya tal analogía e igualdad entre nosotros, que cada cual ha de subvenir a los indigentes, según está a su alcance, a fin de que algunos no tengan en demasía, y otros estén en aprietos».
Un interesante artículo que también aborda la Seguna Carta de Pablo a los Corintios los puedes revisar aquí: La colecta, servicio que glorifica a Dios.
Tres aspectos del humanismo social de Juan Calvino
En el pensamiento de André Biéler el humanismo social de Juan Calvino tiene tres aspectos del pensamiento reformado que aún son actuales.1
Se trata de:
- Un humanismo integral
- Un humanismo ecuménico
- Un humanismo universal
Humanismo integral:
Ese humanismo integral que algunos autores lo mencionan como una ética holística, reclama de nuestras iglesias en el Caribe todo el tiempo una puesta al día de su pensamiento y de su acción.
Para Juan Calvino, el evangelio exige de los cristianos la búsqueda incesante de un humanismo integral que tome en consideración la persona en su totalidad y la sociedad en su conjunto.
Humanismo ecuménico:
Es el Dr. Sergio Arce, teólogo cubano , quien nos habla del humanismo ecuménico de Juan Calvino. Nos dice el Dr. Arce: «El ecumenismo de Juan Calvino rebasó lo estrictamente eclesial porque fue multicultural. Durante su ministerio pastoral Ginebra fue una ciudad donde confluyeron buscando refugio con su absoluto y total beneplácito, cientos de creyentes de todas las nacionalidades europeas, de diferentes culturas y expresiones religiosas».2
Los historiadores afirman que en una población ginebrina de 10, 000 habitantes, se recibieron en la época de Juan Calvino 5000 refugiados. Esto contrasta enormemente hoy con la xenofobia en los países europeos, y la deportación a sus países de origen de refugiados de Europa y Estados Unidos de Norteamérica que tanto hemos sufrido en el Caribe. En 1562 solamente 4 de los 162 estudiantes de la Academia de Estudios Superiores en Ginebra, precursora de la Universidad de Ginebra, eran nacidos en Ginebra.
Nada es mas extraño al pensamiento de Juan Calvino que el confesionalismo, que convierte a la cristiandad en una entidad cerrada y autónoma.
En el articulo 26 de la Confesión de La Rochelle, preparada por Juan Calvino y adoptada por el primer Sínodo nacional de las Iglesias Reformadas de Francia en 1559, JUan Calvino afirmó: «Por lo tanto nadie debe apartarse y contentarse individualmente sino que todos juntos deben guardar y mantener la unidad de la Iglesia».
Invitado en 1552 por Cranmer, arzobispo anglicano de Canterbury, se declara dispuesto a «atravesar diez mares si es necesario para concretar la unidad de la Iglesia».
Humanismo integral:
El tercer aspecto del humanismo de Juan Calvino, no solamente es integral, ecuménico, sino también universal.
No tiene fronteras religiosas, queda abierto al mundo entero. Es un humanismo universal que destruye todas las barreras que los seres humanos levantan entre ellas y ellos. Pues en Cristo, las fronteras nacionales, ideológicas y sociales han sido abolidas.
Es Hans Kung en su libro «El Cristianismo: Esencia e Historia» quien se refiere a ese humanismo universal de Juan Calvino con las siguientes palabras:
«No hay que restar nada en la importancia fundamental de Lutero para la Reforma, a su impulso básico, a su programa, a su nuevo paradigma en general. Pero fue sin duda Juan Calvino, este reformador franco–suizo famoso ahora en toda la Europa, el que con su espiritualidad de raíces profundas, con su síntesis teológica amplia y de clara transparencia, con su sentido para el ordenamiento eclesial, organización y difusión internacional de la Iglesia, convirtió el protestantismo en una potencia universal».3
Es cierto que Juan Calvino traspasó las fronteras de Ginebra influyendo desde Francia hasta Polonia y Hungría, creando una red eclesiástica internacional.
Podemos resumir este humanismo integral, ecuménico y universal de Juan Calvino con las palabras de Jane Dempsey Douglas, autora del libro «Women, Freedom and Calvin» (Mujeres, Libertad y Juan Calvino) donde ella expone las tareas asumidas por Calvino en Ginebra para reflejar la justicia de Dios. Ella cita textos de uno de los sermones de Juan Calvino sobre Deuteronomio.
«Si nosotros fallamos en apoyar a nuestros vecinos en necesidad, y no hemos tratado de enrolarnos a favor de ellos cuando necesitan nuestra ayuda, somos culpables delante de Dios».4
También con un énfasis realmente social, Jane D. Douglas también nos dice:
«Para Calvino el trabajo por la justicia no es una actitud extra curricular en «la escuela de la fe».5
Para Calvino uno no puede ser espiritual y vivir injustamente (Mateo 5:23–24)
Para las iglesias en el Caribe trabajar por la justicia en nuestro mundo es una parte intrínseca de la disciplina espiritual. A medida que crecemos bendecidos por la Gracia de Dios, tenemos que crecer también en nuestra relación con aquellas y aquellas que nos rodean.
Debido a que nuestros vecinos y vecinas incluyen hasta los que no conocemos, el principio de la justicia debe estar en el corazón de nuestra espiritualidad, de manera que nuestra preocupación no se limita únicamente al círculo inmediato de amigos y amigas, porque si fuera así nuestra fe estaría distorsionada por la privatización y el individualismo.
Esta es una de las razones por lo cual Juan Calvino se oponía a la usura. Prestar dinero a otros y otras puede hacerse siempre que no se cobre un interés tan alto que las personas queden endeudadas por vida. Rechazó a «aquellos que se sientan sin hacer nada, y reciben tributo del trabajo de otros» (Calvino, Comentarios: Salmos 115, Vol. II, p. 123).
Llamó a los cristianos especialmente a reclamar «que los míos socorran a los pobres, y a ofrecer pan al hambriento (Calvino, Comentarios: El Libro de Ezequiel, Traducción de Thomas Myers, Grand Rapids: Wm. B. Eardmans Publishing C., 1948, 18:5–9, vol. 2, p. 224).
La Imagen de Dios en la Humanidad, realidad individual y comunitaria
Juan Calvino no solamente enfatizó que cada persona individual es creada a la Imagen de Dios sino que existe en Juan Calvino también una imagen comunitaria de la Imagen de Dios.
Es a partir de esta convicción de que la humanidad toda entera es a la Imagen de Dios que él hace la interpretación de I Corintios 11:7.
En esa interpretación, él afirma que no se puede aceptar un rol subordinado de la mujer en la esfera del orden humano, en la vida política, y en el matrimonio (C.O, 49, 472–475).
Calvino nos dice: «Las mujeres, como los hombres, son plenamente a la Imagen de Dios, y regeneradas por el Espíritu Santo; en el fin de los tiempos, no habrá en el Reino de Dios ni masculino, ni femenino, ni habrá distinciones de clase entre ricos y pobres. .
(C.O, 46, 728; cf. C.O, 23, 27)
Son fascinantes esas experiencias de Juan Calvino si consideramos que la doctrina calvinista no podía dejar de considerar que la teología medieval había adoptado la filosofía de Aristóteles, que afirmaba que la mujer era un hombre incompleto.
Juan Calvino trató de corregir esa tradición y se mantuvo coherente con su convicción de que la humanidad entera es a la Imagen de Dios, por lo tanto era imposible aceptar que la mujer debe estar subordinada al hombre en el orden humano.
También debemos recordar que se cuestionaba si los habitantes del nuevo mundo eran plenamente humanos, capacitados para recibir el bautismo y la ordenación.
Cuando hemos visto ahora en la televisión y en los periódicos los sucesos de la masacre cometida con los 43 jóvenes en Méjico, las palabras de Juan Calvino sobre la Imagen de Dios en el ser humano resuenan de nuevo en nuestros oídos:
«Cuando conservamos el recuerdo, el hecho de que el hombre ha sido creado a la imagen y semejanza de Dios, tenemos que considerarlo como a gusto y sagrado, de suerte que no puede ser herido sin que a la vez se hiera a la imagen de Dios».6
Reinhold Niebuhr hace notar la influencia del calvinismo en la historia política del mundo occidental al decir que: » la doctrina de Calvino de la imagen indeleble de Dios en el ser humano, ha hecho más por la preservación y realce de las orientaciones democráticas en nuestra sociedad que cualquier cosa».7
Conclusión: Una Iglesia Confesional
Creo que lo más importante en toda la pasión de Juan Calvino por la enseñanza de las Escrituras y la predicación, es el hecho de que entendía que nuestra iglesia es confesional, o sea, todo el tiempo tenemos que preparar a la congregación para confesar su fe, «dando razón de la esperanza que hay en nosotros» (I Pedro 3:15), y con la certeza de que la Iglesia Reformada tiene que siempre estar reformándose, debemos enfatizar con André Biéler que estudió con gran rigor investigativo la vida de Juan Calvino que «lo que posibilitó el éxito de la Reforma fue la audacia con que criticó las tradiciones y las costumbres más sagradas de su tiempo, partiendo de las Escrituras, y también el ardor que tuvo para encontrar una aplicación más justas de las enseñanzas de la Palabra frente a las circunstancias nuevas.
Así que, en vez de encerrarnos en costumbres no exigentes, repitiendo perezosamente formulas antiguas, el ejemplo de Juan Calvino nos empuja a hacer un esfuerzo continuo de renovación de nuestra fidelidad y de adaptación de nuestro pensamiento al nivel de las circunstancias de nuestro tiempo. Corresponde hoy a las y los herederos de la Reforma plantearse preguntas esenciales y darles respuestas más acordes con las enseñanzas de la Santa Escritura, sin la preocupación de ningún compromiso. Esta es la contribución más importante y el servicio más útil que pueden prestar a la humanidad, siendo fieles a su vocación y prolongando su historia».8
- Biéler, André, El Humanismo social de Calvino, Editorial Escatón, Buenos Aires, Argentina, 1973, p. 6. ↩︎
- Quintero, Manuel, «Calvino: ecuménico y comunista», publicado en La Voz, órgano informativo de la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina, Año XVIII, No 49, Abril 2009, p. 27. ↩︎
- Kung, Hans, El Cristianismo: Esencia e Historia, Editorial Trotta, Madrid, España, 1997, pp. 590 y 591. ↩︎
- Citado por Jane D. Douglas en su Conferencia «Calvin’Role in Geneva Struggle to Reflect God’s Justice», Documento fotocopiado para la Comisión de CANAAN de Serm. Deut. 5:17, C.O, 26, 33. ↩︎
- Jane D. Douglas, Ibid., p. 23. ↩︎
- Citado por Eliseo Pérez Álvarez en «La Ética Calvinista» del libro Un Pueblo con Mentalidad Teológica, Carlos Támez, editor, Publicaciones El Foro, 2004, p. 111. ↩︎
- Citado por Félix B. Gear, «La Influencia del Calvinismo en el mundo protestante», revista NACAOYOC del Seminario Presbiteriano de México, p. 92. ↩︎
- Biéler, André, op.cit., p. 13. ↩︎